jueves, 23 de mayo de 2019

Cartas a Lucilio

Nunca es tarde para leer las cartas que escribió el sabio Séneca durante los últimos años de su vida. 

El gran pensador cordobés se dirige al procurador romano de Sicilia, y expone sus ideas sobre el mundo a partir de lo cotidiano. 

La influencia de su pensamiento estoico es innegable en la ética.


No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino de vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma ha recuperado la posesión de su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma.
Séneca, Cartas a Lucilio, s.I d.C.

martes, 21 de mayo de 2019

Capitanes intrépidos


Veo a un niño leyendo, en el patio, Capitanes intrépidos de Kipling. ¡Qué gozo ser testigo del milagro de la educación! A más de uno le enrolaba yo en la goleta We're here, por otra parte...

Harvey es un niño rico, malcriado y consentido, que cae por la borda en el viaje de EEUU a Inglaterra. Una barca de pescadores le rescata y le lleva a la goleta We're here, que capitanea el viejo lobo de mar Disko Troop. 

Rescatado de la muerte y enrolado en esa goleta se ve obligado a pasar tres meses hasta llegar a puerto. Debe aprender a trabajar sin rechistar, a esforzarse, a obedecer, y a ser valiente. 

La escuela de vida que es la goleta We're here sirve al pobre Harvey a ser humilde, trabajador, honrado, fuerte, maduro.

El capitán Disko Troop le educa de manera que Harvey aprende a leer el mundo del mundo, y cuando llega a su destino, ya no es el mismo. Sí, le da una bofetada nada más llegar, pero bien merecida (aunque esto no sea hoy políticamente correcto). Deja de ser el niño mimado que era, para ser un chico, un hombre, de verdad.


¿Que no tengo nada? Mi padre me enseñó a cantar al sol y a las estrellas, me regaló este instrumento con el que hacer música, me enseñó a pensar y me dio brazos y piernas fuertes, y además tenía dieciséis hijos más. ¿Qué sabrás tú, pescadito?

Rudyard Kipling, Capitanes intrépidos, 1896

sábado, 18 de mayo de 2019

La razón del mal

Mi viejo profesor Rafael Argullol ganó el Premio Nadal en 1993 por esta novela. Es la crónica de una ciudad occidental, sin nombre, que vive acechada por la calamidad, como Orán en La peste de Camus. La enfermedad se presenta como un ataque de locura al orden establecido, que todo lo contamina, en una crítica lúcida al conformismo y la apatía del individuo sin memoria ni utopía.
A los internados que infestaban hospitales y clínicas se les consideraba idiotizados, pero era obvio que no se les podía llamar oficialmente idiotas. Era demasiado cruel e irreverente. Sin embargo, ninguna denominación de las contenidas en las enciclopedias médicas se demostraba útil. Se repasaron infatigablemente los nombres de todas las patologías conocidas. Sin éxito.

Rafael Argullol, La razón del mal, 1993

sábado, 11 de mayo de 2019

Los desposeídos

Un científico llamado Shevek viene del planeta Anarres para investigar, desde la óptica anarquista, cómo la burocracia, la apatía y la falta de reflexión impiden el desarrollo del ideal revolucionario en Urras.

Dice la autora, Ursula K. Le Guin, que esta novela es una "utopía ambigua". Es una obra de ciencia ficción que obliga a pensar sobre los mecanismos que llevan a una sociedad verdaderamente libre desde el punto de vista del anarquismo. 

Quizá el personaje que más impacta en el lector es Takver, la compañera de Shevek, que le lleva a interrogarse sobre el sentido de su viaje y de todo. 


Todo cuanto necesitas para ver la totalidad de la vida es verla como mortal. Yo moriré, tú morirás; ¿cómo podríamos amarnos si no fuera así?

Ursula K. Le Guin, Los desposeídos, 1974

martes, 7 de mayo de 2019

Mar i cel

La tragedia romántica más conocida del dramaturgo Guimerà narra el amor imposible en el siglo XVII entre Saïd, un pirata sarraceno, y Blanca, una joven cristiana. 

La obra de teatro interpela sobre el choque de civilizaciones (cuando las religiones se convierten en ideologías) de dos jóvenes de países enfrentados que se atraen eróticamente, como Romeo y Julieta

De madre canaria y padre catalán, la vida del escritor fue intensa. Nació en Santa Cruz de Tenerife y creció en El Vendrell. Se dedicó a la literatura en cuerpo y alma, y también a la política, dentro del catalanismo de la Renaixença. Murió en su casa de Barcelona en 1924, y a su funeral asistieron 50.000 personas. 

En 1904, la Academia Sueca decidió otorgar el Premio Nobel al mismo Àngel Guimerà y al poeta provenzal Frederic Mistral. Pero el gobierno español lo impidió a toda costa, por su catalanismo. Se lo dieron, en cambio, a José de Echegaray, que poco tenía que ver con el otro poeta.


SAÏD: Ho veus, estimada? Tot és en va. Tu ets el cel; jo sóc el mar. Mai no s'ajunten aquí. Mira. Només s'ajunten a l'horitzó. Tot és en va.

Àngel Guimerà, Mar i cel, 1888

domingo, 5 de mayo de 2019

Resucitar

Fue un placer presentar, el pasado jueves, en la librería Troa de Barcelona, al poeta Jesús Montiel,  al que me atrevo a llamar "el Bobin español". 

De su mano entré en la puerta entornada de la obra del escritor francés, traducida por él mismo. 

Así como en Sucederá la flor (el mejor libro de Troa según la librera), el poeta español nos habla de la leucemia del hijo de dos años, en Resucitar, Christian Bobin nos remite al Alzheimer y la muerte del padre. 

El dolor sin sentido es el infierno. En estas dos obras, sin embargo, el dolor tiene un sentido. Ambos escritores plasman la confianza serena en otra vida que ya se empieza a degustar en esta. La protagonista no es la muerte, sino su derrota. Y todas las palabras rezuman celebración, encantamiento, gratitud. 



Una inteligencia sin bondad es como un traje de seda vistiendo un cadáver.

La vida es de una brevedad inquietante y perdemos mucho tiempo enterrándola con el pretexto de no enfadar a alguna gente cuya estima, en el fondo, no nos importa.

Christian Bobin, Resucitar, 2001

miércoles, 24 de abril de 2019

Jakob von Gunten

El señor de las periferias que era Walser escribió su mejor novela para criticar, con mirada lúcida, una escuela sin humanidad. En el Instituto Benjamenta sólo se enseña a obedecer sin rechistar, a memorizar sin comprender, a ver sin mirar, a no ser persona. El protagonista de esta "historia singularmente delicada", como decía Walter Benjamin, no es el alumno Jakob, sino el propio instituto. 


La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores?

No existe peor comportamiento que el que nace del recelo y la ignorancia.

...los alumnos son esclavos, jóvenes hojas arrancadas de sus ramas y troncos, expuestas a la inclemencia de algún viento huracanado...


Robert Walser, Jakob von Gunten, 1909

Cartas a Lucilio

Nunca es tarde para leer las cartas que escribió el sabio  Séneca durante los últimos años de su vida.  El gran pensador cordobés se diri...