Josep Alomà fue, durante la guerra civil española, tinent d'alcalde del ayuntamiento de Tarragona por la CNT-FAI, director del Diari de Tarragona (portavoz de la CNT) y presidente del Consell d'Escola Nova Unificada, donde impulsó "una pedagogía nueva y moderna". Al acabar la guerra, gracias a su intervención salvó la vida de muchas personas, como recogen las fuentes:“El que subscribe, Joaquín Sánchez Calvo, de estado casado, de 65 años de edad y Representante de la Compañía Arrendataria de Tabacos en la Provincia de Castellón, CERTIFICA: que durante la revolución marxista residía en la ciudad de Tarragona y que, gracias a la protección que sin conocerle le prestó José Alomá, a quien recurrió en demanda de ayuda, pudo salvar su vida, seriamente amenazada, así como la de su hijo Pedro Sánchez Sánchez. […]. También hace constar el declarante que muchas personas, algunas de ellas detenidas en el barco y que seguramente habrían sido fusiladas, se salvaron mediante la intervención del mismo Alomá”.
Esta historia merece ser leída con calma porque me interesan mucho las historias personales, las memorias, que son más poderosas, a veces, que los manuales de Historia. Además, la vida de Josep Alomà tuvo que ser fascinante. El abuelo de mi colega bien se merece este homenaje y una calle en Tarragona.
Tuve el honor de defender las Tierras del Ebro en los últimos campos de aviación de las FARE. Desde Banyoles fuimos al aeródromo de Reus, uno de los mejores campos de aviación que conocí. Allí, como en el de Sabadell, se ensamblaban los chatos desde el verano de 1937, año en que entré en la aviación. Entonces habían dejado de importarlos en barco desde la URSS hasta los puertos de Cartagena y de Bilbao. En Reus pasé una semana inolvidable..jpg)








