Releo y releo este maravilloso libro de Stefan Zweig, y cada vez me gusta más. El escritor austriaco escoge, creo que por azar, varios momentos "estelares" de la historia del ser humano, y los narra de modo magistral. Al leer esas páginas nos sumergimos, como espectadores, en el meollo de la Historia y podemos llegar a temblar al reconocer la importancia de aquellos instantes increíbles que sin duda cambiaron el mundo.Cada capítulo recoge un momento único. Mis favoritos son la muerte de Tolstói en una vieja estación de tren, la hazaña del Polo Sur y la creación musical del Mesías de Haendel.
... Se levantó lentamente y se acercó al clavicordio. Sonriendo de una manera especial empezó suavísimamente a tocar la melodía del recitativo: "Atended, os contaré un Misterio". Eran las palabras de El Mesías y habían sido comenzadas a pronunciar medio en broma.
Pero apenas había puesto los dedos en el teclado, se sintió arrebatado por la inspiración. Tocando, olvidándose de los demás e incluso de sí mismo. La corriente musical le cautivó de tal manera que quedó como sumergido en su obra. Cantaba e iba tocando la parte de los últimos coros, que había compuesto como en un sueño; en cambio, ahora los oía despierto por primera vez. "Oh, muerte, ¿dónde está tu aguijón?", se preguntaba en lo más profundo de su ser, penetrado por el ardor de la vida, e iba elevando cada vez más la voz. Reproducía incluso el coro, las voces de júbilo y exaltación, y así continuó cantando y tocando hasta que llegó al "Amén". La estancia parecía retumbar al conjuro de tanto sonido, tan impetuosamente vertía el maestro todo su vigor musical en aquella parte de la obra.
Stefan Zweig, Momentos estelares de la humanidad, s. xx








