Ir al contenido principal

Entradas

Misericordia

Galdós narra una historia de miserables en el Madrid del siglo XIX, como Víctor Hugo en los barrios humildes de París. 

El escritor español presenta a Benina, una pedigüeña de gran corazón, que ayuda a una casa de la burguesía madrileña venida a menos. Benina se ve obligada a mendigar no para ella misma, sino para los demás. Ella es una mujer de gran humanidad, que nunca pierde su dignidad ni su capacidad de amar y ser amada en un ambiente hostil.

Al final del primer capítulo, un ciego agradece la limosna en las puertas de una iglesia, y dice con gran lucidez que la educación es la base del amor. Y el amor, diría yo, la base de la educación.


Lo que yo digo: la educación es lo primero, y sin educación, ¿cómo quieren que haiga caridad?

Benito Pérez Galdós, Misericordia, 1897
Entradas recientes

Huesos de sepia

Todas las imágenes llevan escrito "más allá", dice el poeta Montale en unos versos de color sepia. 

El atractivo que sentimos ante la Divina Comedia, el rostro angelical de Beatriz, la música y el arte, sirve para darnos cuenta de que nuestro corazón está hecho para el infinito.

Dios se sirve de lo que amamos, de la poesía, de la música, de la buena cerveza, para arrastrarnos hasta Él. Porque estamos hechos para un destino bueno, para el infinito, para la vida eterna.

Estos versos señalan el deseo inscrito en las cosas que amamos. Y creo que si vivimos con una actitud justa las cosas nos podemos dar cuenta de que todas llevan grabadas "más allá". 


Se ha rehecho la calma
en el aire: la mar picada parlotea entre los escollos.
En la aquietada costa, en las huertas, apenas bambolean
las palmas.

Una caricia deslustra
la línea del mar y la trastorna
un instante, soplo leve que allí se estrella y aun
el camino alcanza.

Fulge en la claridad
la vasta extensión, se encrespa, pronto se al…

El sábado de la aldea

Cuando el fin de semana no cumple las expectativas que había despertado, cuando uno se encuentra solo en la "selva oscura" de su habitación, "a mitad del camino de la vida", es preciso reconocer que la vida necesita luz. Porque en la oscuridad del tedio, de la confusión, aún sin quererlo, uno se tropieza, se hace daño y hace daño a los demás. 

"¿Acaso alguien nos ha prometido algo? Entonces, ¿por qué esperamos?", se preguntaba el poeta Pavese. Y otro gran poeta italiano mantenía abierta esa pregunta con unos versos que podían leerse este fin de semana.



A la puesta del sol, la alegre niña
torna de la campiña
con su haz de yerba y el florido ramo
en que lucen al par violeta y rosa,
y que, inocente, apresta
para adornar gozosa
pecho y cabellos al llegar la fiesta.
A par con la vecina
siéntase a hilar en el umbral la anciana
volviendo el rostro al astro que declina,
y se transporta a la estación lejana
cuando, aún fresca doncella,
danzaba al terminarse la semana,
con sus am…

La condición humana

La acción es indisociable de la palabra y del discurso, para que sea posible un "mundo común". Como Sócrates, el diálogo del pensamiento en la soledad con uno mismo es necesario para la acción. El ser humano es palabra y acción política, según Aristóteles. Y como decía Catón, "nunca se es más activo que cuando no hace nada; nunca se está menos solo que cuando nadie le acompaña a uno". Así acaba este gran ensayo de Hannah Arendt.
La pensadora discrepaba de la Teoría Crítica en dos cuestiones fundamentales: el psicoanálisis y el marxismo, como doctrinas naturalistas y deterministas. Ella no creía en utopías ni en que la "justicia" tuviera que ser el valor supremo del Estado. 
Arendt era una gran amante de la libertad. Para ella, la desaparición de la vida privada iba acompañada de la desaparición de la vida pública. La pluralidad es la condición de la acción humana, para que pueda surgir el espacio "inter-esse"; que hará posible la vida política. 
En…

Crimen y castigo

Os prometo que vi en los ojos de aquella anciana usurera la mirada vil de Aliona Ivánova, y poco me faltó en tomar un hacha y acabar con ella. Yo entonces, como Raskolnikov, era un joven estudiante sin muchos ingresos, medio perdido en aquella ciudad eslava. 

El espíritu de Dostoievski aleteó en aquel piso que tenía alquilado en la calle Smolensk, y me fui para siempre dejando la puerta abierta y la anciana con la mano tendida. Releer esta novela me ha llevado a esos años románticos de estudiante en el Este de Europa, y he recordado a esa miserable anciana que me alquiló la buhardilla.



Era su orgullo lo que sentía cruelmente herido. Raskolnikov estaba enfermo de aquella herida. ¡Oh, cuán feliz habría sido pudiendo acusarse a sí mismo! Entonces lo habría soportado todo, hasta la vergüenza y el deshonor. Pero por muy severamente que se examinara, su conciencia endurecida no encontraba en su pasado ninguna falta espantosa; únicamente se reprochaba el haber “fracasado”, cosa que podía ocurr…

La casa

Llegará el día en que dejaremos nuestra casa para siempre, quizá, cuando menos lo esperemos. Y luego ya será demasiado tarde. Así empieza, sin palabras, esta novela gráfica o cómic (como quieran llamarlo) del dibujante Paco Roca

El cómic La casa, premiado y alabado por la crítica, rinde homenaje a su padre fallecido. Esta primera página ya lo dice todo, sin decir nada.


Paco Roca, La casa, 2015

Mi credo pedagógico

El pensador John Dewey, paladín de la pedagogía progresista en los Estados Unidos de América, creía que la educación debe ser siempre para la acción en la vida. 

Las escuelas deben formar un pensamiento reflexivo que lleve a la comprensión de los problemas sociales y luego a la participación ciudadana responsable.


Creo que el individuo a quien se educa es un individuo social, y que la sociedad es una unión orgánica de individuos. Si eliminamos del niño el factor social, nos quedamos con una abstracción; si eliminamos de la sociedad el factor individual, nos quedamos solamente con una masa inerte y sin vida. Por consiguiente, la educación ha de comenzar con una penetración psicológica en las capacidades, intereses y hábitos del niño. Su control ha de llevarse a cabo en cada aspecto por referencia a estas mismas consideraciones. Estas energías, estos intereses y hábitos se han de interpretar continuamente, debemos saber lo que significan. Hay que traducirlos a los términos de sus equivale…